Por lo regular uno quiere ser alguien en la vida, dejar marcado el territorio que nuestros pies pisaron. Uno quiere brillar como las grandes estrellas, que una sonrisa valga mas que los esfuerzos, que una mirada conquiste con devoción. Uno quiere sentirse grande y fuerte, ser hércules y al mismo tiempo volar como hermosos unicornios. Ser bueno pero que lo admiren por sus ideales. Que cada persona se grabe nuestros nombres, que se hagan libros sobre nuestras vidas, que se pinten cuadros magníficos con acabados de oro. Pero es aquí en donde se entromete el destino y nos explica sin sutilezas que no todo se puede tener. La riqueza de sentirse en la cima, siendo la musa de la vida, tiene un precio que aun que su visión sea tan sutil como las gotas de lluvia en tiempos primaverales pocos pueden discernir, y aun menos rechazar. Pero y que con aquellos cuyas ilusiones van mas allá de lo que se les esta permitido dar a cambio? Los que se atrevieron a tocar el cielo y flotar entre nubes a cambio de un alma que ni siquiera acababan de denominar como suya? Esos, grandes artistas de lo bello e inigualable sienten que su vida se les escapa de las manos como arena blanca y pura. Sienten que la vida es un hoyo negro exprimidor de energías. Y son incapaces de terminar de dar lo que ellos mismos creían poseer. Recibieron tanto como dieron, solo que no supieron visualizar el limite de su capacidad al recibir, y se emborracharon con tesoros de la vida que nunca les dejaron escapar y volver a vivir.**
Nueve comentarios, que ironía... pero gracias a los que se atrevieron...
p.d.para la próxima entrada subiré algo que tenga que ver con migo (por mi cumple) así que si gustan llenar la encuesta...


